Es cómplice silente del amante,
le encubre los pecados con su manto,
noctívago perfume del encanto
que almizcla como aroma de galante.
Efímera o fugaz como un instante
se escurre entre sus sombras entretanto
y angélico el arpegio de su canto
augura la alborada alucinante.
La noche me recuerda a tu querer;
tan gélida , insondable y hechicera,
que nace y que fenece cada día.
le encubre los pecados con su manto,
noctívago perfume del encanto
que almizcla como aroma de galante.
Efímera o fugaz como un instante
se escurre entre sus sombras entretanto
y angélico el arpegio de su canto
augura la alborada alucinante.
La noche me recuerda a tu querer;
tan gélida , insondable y hechicera,
que nace y que fenece cada día.
Me arroba , me desnuda en el placer,
me encausa de la mano a su quimera
y arranca inevitable mi poesía.
me encausa de la mano a su quimera
y arranca inevitable mi poesía.

No sé cómo se me pudo haber escapado la lectura de semejante soneto. Es una autentica maravilla.
ResponderBorrarBesos, mi niña.