miércoles, 24 de junio de 2015

La noche




Es cómplice silente del amante,
le encubre los pecados con su manto,
noctívago perfume del encanto
que almizcla como aroma de galante.


Efímera o fugaz como un instante
se escurre entre sus sombras entretanto
y angélico el arpegio de su canto
augura la alborada alucinante.


La noche me recuerda a tu querer;
tan gélida , insondable y hechicera,
que nace y que fenece cada día.

Me arroba , me desnuda en el placer,
me encausa de la mano a su quimera
y arranca inevitable mi poesía.

1 comentario:

  1. No sé cómo se me pudo haber escapado la lectura de semejante soneto. Es una autentica maravilla.
    Besos, mi niña.

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