miércoles, 24 de junio de 2015

Por dormir con tu retrato.


Por dormir con tu retrato
abrazado a mi desvelo,
anoche súbitamente
te apareciste en mi sueño.
Entraste por mi ventana
como osado bandolero
mientras el agua de lluvia
chorreaba tu traje negro.
Yo resguardé entre mi sábana
a mis pechos descubiertos,
temblaba ruborizada
por saberte en mi aposento.
Pero tú también temblabas,
no sé si por frío o miedo
y al acercarte a mi cama
sentí tu cuerpo tan gélido...
que hasta olvidé la prudencia
y el vano razonamiento
y te halé por la corbata
en un efusivo gesto.
Arranqué tu ropa húmeda
sutilmente y en silencio
pegué tu boca a la mía
como cóncavo y convexo:
-Estoy ávida de ti!
(te susurré entre jadeos)
mientras mis labios rastreaban
cada poro de tu cuello.
Intentaste corregirme
arrepentido e incrédulo
mas yo solo obedecía
a la voz de mi deseo.
Te rondé como a mi presa;
igual que felina en celo
y enfurecí a tus instintos
con mis intrépidos dedos.
De pronto desenfrenado
y sin más remordimientos
atrapaste mi cintura
para apaciguar mi fuego.
Vertiste tu manantial
sobre mi yermo sediento
y ascendimos ardorosos
a la lujuria del cielo.
Al despertar ya no estabas
y yo sudaba en mi lecho,
mi ventana medio abierta

y afuera estaba lloviendo.


2 comentarios:

  1. Uffff!! Que noche!! El poema buenísimo, lo acontecido... aún mejor.

    Felicidades!

    ResponderBorrar
  2. Hola Jorge ! Qué sorpresa ! Gracias por tu mirada amigo mío. Un ABRAZO.

    ResponderBorrar